“No tengo miedo decir que trabajo en negro, a ver tengo compañeras que son españolas y que trabajan en negro también. La economía sumergía en España es impresionante porque muchos empleadores no quieren pagar la seguridad social…. Ahora estoy pidiendo papeles, basándome en arraigo y demostrando que hay un empleador que me quiere contratar. Pero esto lo puedes hacer sólo después de haber vivido en España durante 3 años. Sea tres años sin papeles te permiten lanzar el procedimiento. Pero como viviste durante estos tres años y con que dinero, nadie te lo pregunta. Y dime tu ¿quien viene a España con ahorros suficientes para vivir durante tanto tiempo? En un sistema así, es normal que la gente trabaja en negro.”


Andrea


ANDREA
(43 años, Chile)


usuaria y miembro de LA BRECHA 
centro socio-cultural auto-gestionado con despensa solidaria



Andrea se fue de Chile en 2014, con su pareja y su hija que entonces tenía a penas 1 año y medio. En Chile trabajaba en Ingeniería de minas, respaldada con sus dos carreras: una en Ingeniería de Caminos y otra en Ingeniería de Minas.

“Yo quería estudiar teatro pero mi madre me dijo: primero estudia algo que te de dinero, y así terminé por estudiar ingeniería. Soy hija de madre soltera. Me iba bastante bien en Chile pero es que no me gusta como funcionan las cosas allí. A ver trabajaba 9 horas diarias, mi trabajo era a una hora de casa así que estaba 11 horas fuera de casa por lo mínimo. Eso significaba que mi hija tenía que estar este tiempo en la guardería. Tenía alguien que me ayudaba con limpieza en casa y con mi hija, pero yo no veía a mi hija. Mi pareja trabajaba en un Banco con el mismo horario que yo y los fines de semana lo único que hacíamos es a lo mejor mirar una peli porque terminabas reventado y cansado. No tenía vida, tenía dinero pero no vida. Yo no le veía ningún sentido.”

Siempre le gustaba Europa, y siempre sabía que en algún momento va venir por aquí. Se fueron primero a Manchester, con idea de pasar 6 meses de cursos intensos para aprender el idioma, pero el destino final era España.

“Decidimos venir a España principalmente porque aquí es mucho más fácil que en el Reino Unido, en sentido, antes de que puedas pedir papeles, en España puedes trabajar en negro. España es mucho más permisiva con esto. En Inglaterra no puedes trabajar en negro o es muy difícil y a nivel de papeles, por lo menos para los Chilenos, es casi imposible obtener permiso. Yo soy blanca, lamentablemente el racismo juega a mi favor, y aquí en España paso por Española y nunca tuve miedo en la calle.
Mi punto fuerte es que tengo muy buena educación, y además tengo un nivel de ingles muy alto, lo que en España no es nada frecuente. Entre una cosa y otra, desde que llegué aquí, incluso sin papeles, nunca tuve problemas de encontrar trabajo. A ver, hablamos de trabajo que es una mierda, con condiciones malas, sin seguridad, pero siempre lo tenía.”

España es uno de los piases que encabezan las listas de la Unión Europea en cuanto a la importancia de economía sumergida. Al margen de todas las consecuencias negativas que tiene la falta de la regularización, en esta pandemia además las personas que se ven en la obligación de trabajar en negro, se quedaron sin recursos ni posibilidad de pedir ayudas.

“Antes de pandemia trabajaba en un hotel, como recepcionista de noche. De día nadie te quiere poner porque hay inspecciones, pero de noche no hay ningún problema. Mi empleador ya quería hacerme contrato, pero llego la pandemia y tuvo que cerrar el establecimiento. Mis compañeros se fueron todos al ERTE y yo, como no tenía papeles, me quede sin nada. Tuve que vivir de mis ahorros, porque no tenía ni trabajo, ni derecho al paro, nada. Por suerte mis gastos no son muy altos – comparto mi piso con mi hermana y una compañera. También podía coger comida en la despensa solidaria La Brecha*, un centro sociocultural auto-gestionado, del cual soy miembro desde hace años. También me ayudaron las compañeras de un grupo feminista Lobas, yo siempre estaba muy implicada en este tipo de movimientos y, finalmente, en caso de problemas son este tipo de redes que salvan a uno. La gente es muy solidaria, algunos cuando pasaban al centro me traían incluso platos ya cocinados. Pero mis ahorros ya se terminaron, no quiero ni pensar que pasará si esto se repite.”

La pandemia hizo mostrar con aun más fuerza la necesidad de regularización para todas estas personas que trabajan en España en la economía sumergida. Al nivel administrativo están obligadas a vivir en un limbo y al margen de la sociedad y en caso de problemas no pueden pedir ninguna ayuda institucional ni apoyo.

“Yo no entiendo La Ley de Extranjería porque en realidad casi te obliga a que trabajes en negro. Yo, cuando llegué, no tuve ningún problema de abrir cuenta bancaria, de alquilar el piso, de encontrar trabajo, pero para el sistema 5 años después sigo invisible y no es porque a mi me gusta esta situación, pero es difícil encontrar a alguien que este dispuesto hacerte el contrato y ayudarte a que se regularice tu situación. Yo creo que lo que deberían hacer es, cuando llegas, darte un permiso por 6 meses por ejemplo, si en este tiempo encuentras trabajos, te lo alargamos sino tienes que irte. Esto funcionaría mucho mejor y no habría tanta economía sumergida. Hay otras cosas, que me dan mucha rabia. Por ejemplo, en las oficinas de extranjería no te dan toda la información y así te obligan a contratar un abogado, que normalmente no es obligatorio pero cuando empiezas todo el procedimiento te lo ponen tan difícil que no te queda otra. Hay hasta las empresas, en los locutorios, que se dedican a conseguirte una cita en la extranjería, sea muchas cosas que normalmente deberías poder obtener gratuitamente y sin embargo te ves en obligación de pagarlas. Todo esto, es un negocio suculento…”

El problema de citas se disparó aun más durante la pandemia. Muchas personas, que ya estaban en el proceso de regularización, se quedaron en limbo porque la mayoría de los procedimientos fueron parados. Se reforzaron ya existentes mafias que pedían unos 60€ por sacar una cita. Por otro lado aparecieron también voluntarios que, dedicaban sus recursos informáticos y horas para sacar citas a los inmigrantes que no siempre tenían acceso a internet y ordenador. 

“Lo que saldrá de esta pandemia: creo que los ricos se van hacer más ricos, y los pobres se van hacer más pobres. Esto, por un lado; y por otro, yo tengo esperanza que todo lo que acabamos de vivir hará reflexionar a la gente. Que no podemos seguir así, que tenemos que entender que estamos juntos, y no cada uno por su lado.” 


*Para saber más sobre el centro y/o apoyar la despensa solidaría entra aquí: LA BRECHA
 
 
 

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