“Cuando ya empecé a generar dinero, pude volver a alquilar mi propia habitación. No sabes lo que se siente… Ahora llego a mi cama, cojo el cojín y me digo: que bonito es esto! 



Jess, 32 años


Durante el confinamiento Jess perdió trabajo, sufrió acoso 
de parte de su arrendador por no poder pagar el alquiler 
y se encontró en la calle.


JESS
(32 años, México)


Jess vino a España hace 4 años y medio, con la idea de quedarse unos tres meses trabajando en Ibiza, ahorrar dinero y ya más adelante poner el rumbo hacia Suiza. Pero un vez aquí, la vida dio muchas vueltas y, aunque nunca descartó su sueño helvético, de momento sigue en suelo madrileño.

Desde que llegó, se buscó la vida como pudo con pequeños trabajos y construyendo poco a poco su red de resistencia. No fue fácil y por momentos, tuvo incluso que vivir en la calle, ya sea porque no tenía otra opción, ya sea porque lo poco que ganaba no lo quería gastar en un alquiler demasiado alto.

En los últimos tres años y medio su situación ya estaba más estabilizada: trabajaba de noche captando clientes para bares y discotecas y alquilaba una pequeña habitación en un piso compartido. La habitación no era nada del otro mundo: a penas 5m2 y sin venta por unos 370€ al mes, pero bien ubicada y a Jess le bastaba. Nunca tuvo papeles pero, hasta ahora, tampoco tuvo problemas encontrar este tipo de trabajos en negro. Le pagaban por comisión y en una noche solía sacar entre 30-50€. Estaba tranquilo, hasta que llegó la pandemia y todo se derrumbó de un día para otro.

Su sector es uno de los más perjudicados e incluso ahora Jess todavía está lejos de lo que ganaba antes de la pandemia. Pero lo peor fue durante el tiempo del confinamiento.

Primero, vinieron problemas con la dueña del piso. Sin muchos ahorros ni sueldo, no pudo pagarla y la dueña no quería ni oír hablar de demora. Los 3 años y medio, durante los cuales Jess pagaba religiosamente no tenían peso. Los recordatorios constantes de pago se transformaron rápidamente en amenazas: - Me enviaba mensajes y a veces venía a tocar a mi puerta diciendo: eres un indocumentado, no tienes papeles, la policía va venir a por ti porque no tienes nada…. te voy a echar de mi piso, te voy a echar a los perros, te vas a cagar allí dentro… Yo no tengo ni paro, ni ERTE, tengo que buscarme la vida si o si de alguna forma y este acoso ya no lo aguantaba.”

La ayuda vino desde la Senda de Cuidados*, una entidad no lucrativa ubicada en el centro de Madrid. Le sacaron del piso y durante un mes pudo quedarse en el local de la asociación. Para la comida iba a los centros sociales y despensas: desayuno cerca del metro del Colón, comida en Malasaña y alguna caja de alimentos en una despensa solidaria montada en el Teatro de Barrio en Lavapiés. – “Me pase el confinamiento caminando a por la comida” – se ríe Jess recordando estos momentos.

Del local de Senda de Cuidados se trasladó al Centro deportivo Municipal Marques de Samaranch, a donde SAMUR montó camas para las personas sin hogar durante el confinamiento.

En cuando se terminó el confinamiento, Jess se puso a trabajar enseguida. - “Ya empecé a generar dinero y pude volver a alquilar mi propia habitación. No sabes lo que se siente… cuando llegas a una habitación y puedes hacer lo que te da la gana dentro. Ahora llego a mi cama, cojo el cojín y me digo: que bonito es esto!”

Seguía trabajando en la calle captando clientes para lo bares, incluso cuando empezó a sentir síntomas de resfrío. Se tomó ibuprofeno, luego paracetamol pero cada vez se sentía más débil y cansado. Era Agosto y cuando vinieron fuertes escalofríos y problemas para respirar, se dijo que esto ya iba en serio 

Llamó emergencias y directamente le mandaron una ambulancia. El mismo día en urgencias le comunicaron el resultado positivo. - “Me dijeron que tengo que volver a casa para confinarme, pero yo llevaba apenas una mes en aquella habitación que alquilaba, tenía miedo que al dueño no le va gustar. ¿Y si me echa? Además tenía que seguir trabajando… me dijeron que era peligro para la sociedad, si pero, si yo volvía a casa y no trabajaba, ¿quién me iba a dar de que comer? Entonces decidieron dejarme en el hospital para 5 días.” 

Jess ahora esta intentando regularizar su situación. Gracias a Senda de Cuidados encontró un trabajo como cuidador de personas mayores. Tiene contrato y está a la espera a que la administración le da permiso. Mientras tanto, va tirando intentando captar clientes para los bares que cada vez tienen un horario más restringido. – “Siempre intento ir con una sonrisa puesta, pase lo que pase… aprendí ya a buscarme la vida. Estuve tres veces en la calle y espero que no habrá otras porque, aunque allí aprendes muchas cosas, hay que tener un resistencia y psicológicamente a veces es muy duro.”


*Para saber más sobre la Senda de Cuidados y sus actividades: ENTRA


Hanna Jarzabek - Photography & Documentary Storytelling

Documentary photographer and Multimedia Storyteller specialized in projects addressing discrimination and societal dysfunctions, with accent on Europe.
Website via Visura

Hanna Jarzabek - Photography & Documentary Storytelling is integrated to:
Visura site builder, a tool to grow your photography business
Visura's network for visual storytellers and journalists
A photography & film archive by Visura
Photography grants, open calls, and contests
A newsfeed for visual storytellers